Un merecido descanso
¡Un poco de calma, por favor! Hoy me he sorprendida a mi misma pronunciando estas palabras. La verdad, no recuerdo la última vez que deseé que el mundo se parara durante unos segundos. Suele ocurrirme lo contrario, la falta de movimiento me agota, necesito estar activa. Pero a veces el ritmo se torna frenético, tanto que eres incapaz de saber qué haces o dónde estás en determinado momento. Tanto que no puedes ni oír tus propios pensamientos. Así estoy ahora. Y necesito parar.
La pura verdad es que entre tanto ajetreo no estoy haciendo nada de lo que se supone que debería hacer. Acumulo trabajo pendiente y me dedico a tareas que se presentan de pronto ante mí como urgentes, inaplazables. Pues creo que ahora lo único que no puedo aplazar es mi descanso. Necesito tomarme unos días para descansar, para dedicarme a la contemplación de lo absurdo, para descomprimir… Necesito volver a oír mis propios pensamientos.
Una isla desierta imaginaria en mitad del tumulto. Así se presenta mi descanso. Imposible y necesario a la vez. Veré cómo lo hago. Tal vez algo de música, unas copas de vino, unas velas y un poco de hierba puedan hacer que durante un rato el mundo se dentenga. Será cuestión de intentarlo. De momento, allá va una canción de efecto desestresante.




A todo eso añádele una buena peli y me reuno contigo. Claro que sí un buen descanso hace falta y si es a solas, pues mejor, pues no hay nada como estar en soledad para disfrutar de tí. Que lo pases muy bien, cuando pueda haré lo mismo que tú. Un beso y óyete.