¿Quién soy?
No lo voy a negar, más de un día acabo haciéndome esa pregunta mientras miro atónita mi reflejo en el espejo del baño. Pero no es este el motivo de la reflexión de hoy, es demasiado temprano para tales pensamientos filosóficos. Se trata de una cuestión menos trascendental y basada en la información que los buscadores arrojan sobre este blog, según las herramientas de wordpress. Bueno, en eso y en mi propia vanidad.
Hace semanas que día sí, día también, al consultar las estadísticas de visitas del blog, me encuentro con que uno de los caminos por los que la gente ha llegado hasta aquí es, ni más ni menos, que tecleando mi nick en Google. Bien. No tiene nada de raro si pensamos que, en efecto, al buscar Tukitina casi todos los resultados de Google conducen a este blog. Hasta aquí, todo normal. Bueno, sí, lo admito, hace gracia eso de ver que te buscan en Google… Incluso llega a despertar curuiosidad: ¿Es una sóla persona la que hace esa búsqueda? ¿Se trata de alguien que prefiere hacer eso antes que agregarme a favoritos? ¿OMG! debe alguien haberme agregado a favoritos? ¿O son distintas personas que por un motivo u otro realizan esa búsqueda en Google? ¡¡¡Jajaja, hay quien me busca en Google!!! ¡¡¡SOY FAMOSA!!!…
Vale, vale, lo admito, me he dejado llevar por la emoción, pero es que soñar es gratis… La cuestión es que he acabado acostumbrándome a ello. Es más, si algún día no aparece mi nick como criterio de búsqueda para llegar al blog me parece raro. Pero ayer me encontré con algo más extraño aún, un nuevo criterio de búsqueda que ya no se quedaba únicamente en Tukitina, sino que iba más allá: ¿¿¿QUIÉN ES TUKITINA???
Sí, sí, sí… Tal cual. Alguien había decidido interrogar al buscador de turno sobre mi identidad. O eso pensé en un primer momento, porque muchas más Tukitinas no hay por ahí… ¿no? Pues, sí, haylas. La curiosidad me pierde, ya lo sabéis, así que me decidí a realizar la misma búsqueda y para mi sorpresa me encontré con una Tukitina de Sevilla que quiere ir a la Uni de Cádiz (¿o es al revés?), bien, no soy yo, pero salvo por la localización geográfica, podría serlo. También hay por ahí una fan del Señor de los Anillos con idéntico nick, y no, tampoco soy yo. Y por último y mucho más divertido aún, otra Tukitina se dedica a hablar en un foro sobre su devaneo amoroso con uno de sus profesores de cuarto de carrera… Y no, tampoco soy yo, empezando porque no he llegado a cuarto de carrera aún y muy a mi pesar :’( y terminando porque lo de beneficiarme a los profesores, la verdad, no va conmigo. Ni eso, ni lo de llevarles jamones… El resto de resultados ya eran más normales… De mi investigación (o la de mi admirador secreto, porque en el fondo le estoy plaginado XD) podemos sacar algunas conclusiones:
1) Para alguien que no me conozca en absoluto y que se base únicamente en los resultados del buscador soy una pirada con un blog, que juega al Wow y es fan del Señor de los Anillos, que vive en Cádiz y estudia en Sevilla (o al revés) y que se beneficia a uno de sus profesores.
2) Para alguien que me conozca un poco la cosa puede quedar así: ¡¡¡Ja, ahora entiendo mejor que sacara un 9 en esa asignatura!!! ¡¡¡Será guarra!!!
3) Para alguien que me conozca mejor: ¡¡¡Uy, mira!!! Una tía de Cádiz usa el mismo nick que Tuki.
La cuestión es, ¿quién me dice que esa persona buscaba información sobre mi y no sobre mi alterego andaluz, o de la versión aún más friki de mi o de la que se beneficia a su profe?. Nadie, pero imaginemos por un momento que sí soy yo el objeto de esta búsqueda, dentro de qué grupo se encuentra la persona interesada en saber quién soy, qué tipo de idea absurda se habrá hecho de mi y… mucho peor aún, si realmente esta persona tiene interés en saber quién soy (a dónde voy, de dónde vengo, etc, etc) ¿¿¿POR QUÉ NO ME PREGUNTA A MI??? Digo yo que la información que saque de mi será más fiable que la que le de un buscador, ¿no? Porque digo yo que nadie es tan iluso como para pensar que mediante la frase “¿quién es fulatino?” obtendrá un resultado rollo ficha del FBI con datos personales, dirección, edad, expediente académico e historial médico…
Bien, sea como sea, lo reconozco, el autor de las búsquedas ha conseguido llamar mi atención, aunque creo no equivocarme si digo que su intención no era precisamente esa. De todos modos, sigo con mi teoría, no hay mejor manera de saber más sobre alguien que preguntarle al objeto de nuestra curiosidad, sobretodo si ese alguien es de nuestra confianza. En el caso contrario, tal vez sea bueno pensar que una de las maravillas de Internet es que nos permite permanecer en el anonimato, crear alteregos capaces de entretenernos y de trasladarnos a mundos que de otro modo no conoceríamos e incluso, si queremos, ser nosotros mismos, pero siempre desde la propia voluntad. Bueno, eso, y que a día de hoy Tukitina sigue siendo una trol chamán resto con el pelo rojo.




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